miércoles, 8 de agosto de 2012

El Vértigo del Ciudadano Kane


Yo tengo una amiga que se llama Patricia, de cariño le decimos Paty pero a ella le gustaría que la llamáramos Patri. Es una chica de muchos talentos, entre buenas aptitudes organizacionales, un casi nulo sentido de la pena, disposición innagotable para sus amigos y una tendencia a dar clases, consecuencia directa de lo buena estudiante que es. A Paty le gusta ir al cine, principalmente por sociable, le gusta convivir y el antes y después de la película es siempre un buen momento. A Paty le gustan las películas románticas, las muy lindas y las muy trágicas, constantemente me pide que le recomiende pelis de amor, las cuales son pocas en mi repertorio, o por lo menos las que ella busca para encontrar un sentimiento en particular. Debo admitir que son pocas las veces que salgo del cine pensando esto le va a encantar a Paty, pero las veces que lo he hecho, doy perfecto en el clavo. Dentro de la obsesión de buena alumna que tiene mi amiga, está la de tener la buena voluntad de ver pelis que le parecen obligadas porque son clásicos, porque son tema de conversación o porque alguien que respeta le dijo que hay que verla. Y así creo que a veces se obliga a ver pelis que no necesariamente disfruta o tiene muchas ganas de ver.

La semana pasada, la revista del instituto británico de cine, Sight and Sound, publicó como lo hace cada 10 años desde 1952 su lista de las 50 mejores películas de la historia. La noticia que impactó entre los geeks del cine es que por primera vez desde que se publica la opinión de críticos y cineastas, Citizen Kane de Orson Welles no es la primera en la lista, en esta ocasión Vertigo del inglés Alfred Hitchcock tomó el primer lugar de la lista. Yo, como mi amiga Paty, me puse a hacer la tarea y, cuando me definí como amante del cine, comencé la interminable tarea de ver a los clásicos, a algunos los vi demasiado temprano en mi vida (Bergman, Buñuel, y Antonioni se disfrutan más con la edad), y a otros justo a  tiempo antes de que se echaran a perder con la edad. Cintas como Citizen Kane y el El Acorazado de Potemkin fueron clases obligadas porque aparecían en cualquier lista de historia del cine. Confieso que a primera vista ninguna de las dos me pareció gran cosa, la peli de Welles tenía uan historia interesante pero se sentía un poco fría y la de Einsestein era un poco aburrida y repetitiva, fue hasta las clases de cine y apreciación que entendí cuál era el asunto con aquellos clásicos, no sólo eran técnincamente impecables, sino inventaron la mitad del lenguaje cinematográfico que conocemos hoy en día y poco a poco, conforme fui aprendiendo más de cine, fui enamorándome más y más de de las razones que hacían la ópera prima de Welles la mejor peli de la historia.

Con los años le he dado menos relevancia a la opinión de los expertos en cuanto a qué me gusta y qué me parece lo mejor. Por ejemplo, no me parece que The Artist es la mejor película del año pasado a pesar de todas las listas de críticos o premios de distintas academias y con todas sus grandezas técnicas, no pondría a Citizen Kane en mi top ten de las mejores pelis de la historia; sin embargo, disfruto mucho leer las listas oficiales y las críticas de algunos personajes, además, disfruto mucho más hacer la tarea y ver las películas favoritas de mis directores favoritos. Cuando leí la nueva lista de Sight and Sound, me causó impacto que la reinante indiscutible por 50 años perdiera su lugar, lo hizo con dignidad contra una de las mejores pelis de Hitchcock. Vertigo no es mi peli favorita de su director; sin embargo, reconozco que es una de las cintas más disfrutables de su obra. La trama es una construcción constante que dura casi hora y media para regalarnos un segundo acto  estremecedor que incluye suspenso, sorpresas y un reflejo increíble de un hombre obsesionado con un amor perdido. Para todos aquellos interesados en el cine del maestro del suspenso, Vertigo es la mejor opción para entrar a su cine, includo más que Psycho. Hitchcock hace uso de todos los recursos posibles del lenguaje cinematrográfico para contar su historia, incluso la loca secuencia donde James Stewart sufre pesadillas por la trágica pérdida de su amor que con los estándares visuales de la actualidad podría parecer vieja, sigue funcionando a la perfección dentro del contexto de la peli.

Dicho todo esto me pregunto si la contribución de la película al cine y su lenguaje es mayor a la que hizo Orson Welles con su primera película, también me gustaría saber si cuenta que el realizador gringo empezó su carrera con su película más famosa y que la del realizador inglés es la obra de un director con experiencia que ha podido experimentar y aprender con el paso del tiempo.

Más allá de intentar entender si es justo o no el cambio en la mejor película de la historia, me gusta comprobar que la razón principal por la que se movieron los lugares en la lista es el número de votantes, lo cual es producto del internet. Es decir, han salido tantos críticos y especialistas a través de la red, que el número de votantes se incrementó y al parecer una nueva generación se siente más cercana a Hitchcock que a Welles. Los votantes han dado un brinco de 18 años en el tiempo y ahora la mejor peli de la historia es a color y probablemente más cercana a nuevos aficionados al cine, aunque seguramente a las personas más jóvenes que lean estas palabras les siga pareciendo que una cinta de 1959 sigue siendo demasiado vieja.

Vertigo debutó en la lista en 1982 y fue ascendiendo cada 10 años, en el 92 entró al top ten y en 2002 estaba en la posición número 2, quizá en 20 años podamos tener 2001. A Space Odessy en primer lugar o el más reciente ingreso Mulholland Drive puede seguir subiendo conforme los votantes se van identificando con generaciones de cineastas más recientes. También puede ser que los cambios sucedan más lento y le vaya tocando a Bergman y a Goddard y a Fellini su lugar en la lista. Por hoy termino recomendando la cinta de Hitchcock, bien vale hacer la tarea y entrtenerse con la flamante nueva mejor peli de la historia.

La Lista completa de 2012:

Alfred Hitchcock, 1958 (191 votos)
Orson Welles, 1941 (157 votos)
Ozu Yasujiro, 1953 (107 votos)
Jean Renoir, 1939 (100 votos)
FW Murnau, 1927 (93 votos)
John Ford, 1956 (78 votos)
Dziga Vertov, 1939 (68 votos)
Carl Dreyer, 1927 (65 votos)
10. 8½
Federico Fellini, 1963 (64 votos)
Sergei Eisenstein, 1925 (63 votos)
Jean Vigo, 1934 (58 votos)
Jean-Luc Godard, 1960 (57 votos)
Francis Ford Coppola, 1979 (53 votos)
Ozu Yasujiro, 1949 (50 votos)
Robert Bresson, 1966 (49 votos)
Kurosawa Akira, 1954 (48 votos)
17= Persona
Ingmar Bergman, 1966 (48 votos)
19. Mirror
Andrei Tarkovsky, 1974 (47 votos)
Stanley Donen & Gene Kelly, 1951 (46 votos)
Michelangelo Antonioni, 1960 (43 votos)
Jean-Luc Godard, 1963 (43 votos)
Francis Ford Coppola, 1972 (43 votos)
24= Ordet
Carl Dreyer, 1955 (42 votos)
Wong Kar-Wai, 2000 (42 votos)
Kurosawa Akira, 1950 (41 votos)
Andrei Tarkovsky, 1966 (41 votos)
David Lynch, 2001 (40 votos)
29= Stalker
Andrei Tarkovsky, 1979 (39 votos)
29= Shoah
Claude Lanzmann, 1985 (39 votos)
Francis Ford Coppola, 1974 (38 votos)
Martin Scorsese, 1976 (38 votos)
Vittoria De Sica, 1948 (37 votos)
Buster Keaton & Clyde Bruckman, 1926 (35 votos)
Fritz Lang, 1927 (34 votos)
35= Psycho
Alfred Hitchcock, 1960 (34 votos)
Chantal Akerman, 1975 (34 votos)
Béla Tarr, 1994 (34 votos)
François Truffaut, 1959 (33 votos)
Federico Fellini, 1960 (33 votos)
Roberto Rossellini, 1954 (32 votos)
Satyajit Ray, 1955 (31 votos)
Billy Wilder, 1959 (31 votos)
42= Gertrud
Carl Dreyer, 1964 (31 votos)
Jean-Luc Godard, 1965 (31 votos)
Jacques Tati, 1967 (31 votos)
Abbas Kiarostami, 1990 (31 votos)
Gillo Pontecorvo, 1966 (30 votos)
Jean-Luc Godard, 1998 (30 votos)
Charlie Chaplin, 1931 (29 votos)
Mizoguchi Kenji, 1953 (29 votos)
Chris Marker, 1962 (29 votos)

jueves, 2 de agosto de 2012

De Roma a Tijuana


Mi amigo Stephen es un compañero de escuela, estudiamos cine juntos y hace poco terminó su primer largometraje. Motion Sickness es una peli que me cuesta trabajo analizar objetivamente porque trabajé en la mayor parte de su realización y por lo tanto me es imposible separarme de los recuerdos, cuestiones técnicas y gente que fueron parte de la experiencia. Hace poco leí un artículo que publicó una revista en línea sobre el estreno de la cinta en un festival californiano (http://www.hollywoodinvestigator.com/2012/motionsickness.html). En uno de los momentos del artículo, el autor hace referencia a fragmentos de una conversación que tuvo con el director de la peli, en donde rápidamente menciona a 3 influencias claras en la peli, David Lynch, David Cronenberg y Darren Aronofsky, lo cual no es sólo claro la ver la cinta, además recuerdo que son directores que fueron una constante en nuestras conversaciones sobre cine.

Cuando me preguntan por mi director favorito, generalmente respondo David Lynch, quizá porque Mulholland Drive es la peli a la que más regreso en momentos específicos de mi vida, pero si se tratara de hablar de influencias temáticas y visuales no puedo decir que tengo una respuesta tan clara, el último cortometraje que hice, está lleno de referencias a John Carpinter y a las primeras pelis de Sam Raimi, pero no puedo decir que ese sea el cine que más me mueva o me motive. Soy fan total de Halloween y de Evil Dead,  visualmente intenté emular muchas cosas que vi en esas películas, aunque la temática no sea exactamente parecida. Cuando pienso en todo esto, me acuerdo que Kubrick decía que la única clase de cine que vale la pena es una comparación entre Chaplin y Einsestein, el primero era un director muy sencillo, su estilo no es nada especial, filmaba de la forma más típica y convencional posible, pero las acciones que sucedían en pantalla eran muy divertidas e interesantes. En cambio el realizador ruso fue uno de los mayores creadores del lenguaje cinematográfico, su estilo visual mejora con cada peli, sus propuestas eran cada vez más innovadoras y hacían de la experiencia de ir al cine, una cosa retadora visualmente, pero siempre estuvo limitado en sus historias por la dictadura comunista, reduciendo sus pelis a propaganda política. Kubrick decía que lograr integrar estas dos formas de hacer cine era a lo que debía aspirar todo cineasta.

Siguiendo mi tren de pensamiento, quiero escribir sobre dos películas muy diferentes, pero de dos directores que podrían ser un símil contemporáneo a lo que decía Kubrick.

Woody Allen es uno de los cineastas más importantes en al actualidad, no sólo por ser el único director que hoy en día realiza una peli por año desde hace 45 años, sino porque con el paso de ese tiempo ha refinado un estilo visual y dramático propio y reconocible para su audiencia. Es rara la vez que el realizador de Nueva York nos sorprenda con un largo nuevo en cuestión de tomas, e incluso cuando lo hace es sólo una versión extrema de la forma en que filma habitualmente. Sin embargo, sus historias están llenas de originalidad, diversión, fuerza y diálogos estupendos.

Oliver Stone es un director bastante desigual, tiene unas películas excepcionales y  otras bastante cuestionables, sin embargo durante mucho tiempo ha ido desarrollando un estilo visual en varias de sus cintas bastante único e innovador. Sus historias casi siempre cojean de romanticismo excesivo y opiniones demasiado radicales sobre los temas que trata, él mismo reconoce que está más interesado en la forma de contar la historia que en la historia misma. En esta semana pude ver las últimas pelis de estos dos directores.

Woody Allen se ha cansado de Nueva York, tiene ya varias cintas que ha decidido filmar en Europa, empezó por Londres, pasó por Barcelona, se ganó un Oscar con una fantasía en París y hoy le tocó a Roma, la urbe italiana que fue personaje central de cine de Fellini. To Rome With Love es una peli floja, sigue a varios personajes en la capital italiana. Está la historia de la pareja italiana provinciana que no puede con la gran ciudad, la del arquitecto millonario que recuerda su pasado romántico e idealista, la del italiano que parece ser la antítesis del Proceso de Kafka donde el personaje se vuelve famoso y asediado sin explicación alguna  y la del gringo que quiere transformar en cantante de ópera a su consuegro que sólo canta bien en la regadera. Ninguna de las historias mencionadas se relaciona con otra, lo único que tienen en común es la ciudad donde suceden. A ratos da la impresión que Allen pegó cuatro guiones que prometían como idea original, pero no alcanzaban para una película completa y con muchas ganas de filmar en Roma y una par de adaptaciones para hacer referencias ingeniosas a la cultura local, se convirtieron en el nuevo proyecto de Woody Allen. Justo esto es el principal problema de la cinta, que realmente nunca amarra, es decir, le dedica tan poco tiempo a cada fragmento que ninguna termina por atraparnos o por desarrollarse lo suficiente para hacer un punto, quizá la historia del famoso es la que mejor funciona en este formato, la de la pareja y la de la ópera se quedan cortas, pero la verdad es que no tendría ningún interés en saber más de ellas; la del arquitecto es quizá la más compleja pero se parece tanto a otros guiones del mismo autor que se vuelve completamente predecible. Todo esto nos deja con una cinta débil, muy bien casteada, bien actuada, bien filmada pero un poco sin chiste. Aún así, el director de casi 77 años logra mantener la dignidad durante toda la peli, parece que él mismo está consiente de la debilidad de su guión y justo por eso desaparece cualquier pretensión y la peli acaba en un tono justo y lógico, no hay intentos terribles por hacer de esta historia algo que no es; al final ese esfuerzo sigue siendo mejor que casi todas la pelis que veo generalmente.

Oliver Stone parece haberlo dado todo, el estilo visual que lo caracterizaba se  estancó y más bien parece que va para atrás, Savages es una de las pelis más mediocres e irritantes que ha realizado un director importante en mucho tiempo, esto es mucho decir tomando en cuenta que no tiene tanto que Stone hizo Alexander. La cinta inicia mal, una voz en off absolutamente innecesaria que pertenece a una mujer que es personaje esencial de la historia nos explica lo que estamos viendo en pantalla, lo cual está de más porque nada es así de complejo. Pero el problema principal con nuestra narradora es que parece ser omnipresente, sabe todo de todos, aunque se pase la mayor parte de la peli encerrada en un cuarto y no tenga contacto alguno con varios de los personajes que describe en la peli. Esto no sería tan grave si la historia avanzara a algún lugar interesante, pero sólo se arrastra en secuencia tras secuencia abusando de clichés y retratando mitos mal entendidos sobre la crueldad de las cárteles mexicanos. No hay un solo personaje con el que nos podamos identificar, los malos son caricaturas mal pintadas y los buenos son absolutamente insoportables, en su historia, en su desarrollo y en sus actuaciones. La película carece totalmente de lógica, los muchachos chichos fuman mota hasta en los momentos donde se requiere más concentración y los malos, que son capaces de idear planes espectaculares en un principio, caen siempre en las trampas más tontas, la red de traiciones y vueltas de tuerca se establece sin ningún intento de construcción, simplemente suceden cuando parece que el argumento se topó con una pared y es hora de llevarlo en el sentido contrario. Incluso el final resulta ser una especie de broma mal contada donde al estilo total de Wayne’s World, el director aplica el Deus Ex machina más chafa de la historia y cambia del final lógico al final feliz sin pasar por el final Scooby Doo. Si todo esto no fuera suficiente, la primera vez que leí que existía esta cinta, incluía una entrevista de Stone dando su opinión sobre el narco en México, lo cual me hace pensar que el señor cree que hizo una cinta relevante para aportar algo a la discusión de la violencia generada por los cárteles y me doy cuenta que el director de JFK es incapaz de guardar un poco de dignidad.

Creo que casi todos los directores tiene en su obra alguna peli mala, algunos fallan intentando hacer cosas demasiado ambiciosas, otros deciden esforzarse menos en un guión que quizá no merece toda su capacidad, algunos hacen lo que pueden con proyectos controlados por gente ajena al proceso de filmación. Existen los que nunca se recuperan del tropiezo y los que regresan de forma impresionante, lo preocupante es cuando un cineasta falla y no es capaz de darse cuenta que necesita dar una vuelta para tomar otro camino.





To Rome With Love:
http://www.youtube.com/watch?v=WIbYqxqtP38

Savages:
http://www.youtube.com/watch?v=KC2zbOwbeEs

lunes, 23 de julio de 2012

Batman Ends


Mi hermano Néstor es dos años más chico que yo, estudió derecho, le gustan las comedias de Adam Sandler, la música de boda, y el fútbol. Crecimos juntos en la misma casa y durante muchos años compartimos cuarto, juguetes y algunas amistades; sin embargo, conforme fuimos creciendo, nuestros intereses no pudieron volverse más diferentes, a él le gustaba jugar todo tipo de deportes al aire libre y a mí me gustaba encerrarme en mi cuarto a escuchar música, él ponía la estación de radio de moda y le gustaba casi cualquier cosa que tocaran y yo pasaba horas grabando cassettes con música cuidadosamente escogida para el estado de ánimo que reinaba en alguna semana. Los domingos mi hermano pasaba la tarde esperando el partido del América y yo aprovechaba para ver dos o tres películas en plaza universidad. Una vez superada la adolescencia, ambos empezamos a practicar la tolerancia y encontrar terrenos en común, discusiones sobre política, discos viejos de U2, partidos de la selección en mundiales y películas épicas de acción, en especial estrenos de verano llenos de efectos especiales y explosiones.

La primera vez que trabajé en un comercial grande con muchos efectos especiales, empecé a desarrollar una fascinación por la complejidad técnica que requiere hacer compuestos visuales, desde la planeación, la ejecución en el set y las horas de diseño que se pasan en la post. Y así se abrió la posibilidad de ver muchas más películas. Cada vez que veo un trailer lleno de seres digitales, robots o batallas impresionantes, no puedo evitar ir al cine y pasar horas analizando como hicieron cada uno de los trucos que se ven en la pantalla, principalmente por esta razón me he vuelto adicto a los estrenos de verano, desde Lord of the Rings, hasta los G.I. Joe. Y aunque casi siempre los mejores efectos especiales coinciden con las mejores películas (Matrix, District 9, Black Hawk Down), debo confesar que he disfrutado pelis terribles sólo por la manufactura de sus efectos especiales (Matrix Revolutions, Transformers, The Day After Tomorrow). Los efectos especiales también me gustan porque expanden al posibilidad del cine de crear mundos alternos, lugares lejanos, creaturas extrañas y medios de transporte únicos.

En el veranos del 2005, mi hermano estaba por tener a su primer hijo, como era costumbre escogíamos un par de pelis veraniegas para asistir juntos, aprovechar una de las cosas que teníamos en común para pasar un rato juntos que fuera disfrutable para los dos. Yo estaba muy escéptico del inicio de una nueva serie de pelis de Batman, las dos que hizo Tim Burton me parecían en aquél momento un logro bastante decente de llevar aquél comic al cine, suficientemente oscuras y al mismo tiempo accesibles al público, y aunque las dos secuelas que hizo Joel Schumacher fueron un desastre total, encontraba difícil que se hiciera algo superior a lo que un director que parecía perfecto para dirigir cómics había logrado en Batman y Batman Returns. Además Nolan, que dirigía la nueva peli, no había superado aún la prueba de director sólido y constante, su Memento lo había puesto en el mapa pero el remake de Insomnia era tan burdo y obvio, que no estaba seguro que era capaz de llevar a cabo un proyecto tan grande.

Cuando se prendieron las luces del cine, mi hermano estaba muy emocionado, todos los juguetes del hombre murciélago, todas las persecuciones y peleas habían llenado sus expectativas, y yo, no pude evitar pensar que las películas de Burton eran una caricatura divertida, comparado con la que acababa de ver. La cinta tiene un par de hoyos en el guión y Nolan no filma acción de manera interesante, es decir recurre al truco más viejo que es intercortar rápidamente un montón de tomas para darnos la sensación de velocidad y emoción, pero casi siempre nos perdemos en el espacio y orden en que suceden los balazos; sin embargo, su Batman es sumamente real, se deshace de la estética comic y establece una Ciudad Gótica que podría ser Nueva York o Londres, le quita el nivel de caricatura a los villanos y los establece como seres con planes e intereses lógicos, además logra un superhéroe sumamente oscuro, pero real a la vez, lo cual funciona perfecto con un personaje que no tiene superpoderes.

El sábado pasado me volví a sentar escéptico esperando que The Dark Knight Rises fuera la decepción que fue su trailer, exagerado, ruidoso y con demasiada prisa por cerrar la trilogía. También debo admitir que me parece imposible superar lo que hizo con la segunda parte, The Dark Knight, y aunque en mi opinión no logra mejorar la historia que cuenta la lucha de Batman contra el guasón, es un gran intento por lograrlo.

La cinta sucede 8 años después de la anterior, Batman se ha retirado y su ciudad parece ser una lugar seguro de nuevo. De forma muy sutil Nolan nos pone al día con los personajes que ya conocemos y con calma nos presenta a quienes son nuevos para la historia, de hecho el gran secreto del director en las tres pelis es su capacidad de construir personajes justo antes de que explote la historia, la narración se detiene cuando tiene que hacerlo aunque implique esperar más para las grandes secuencias de acción, pero el efecto emocional que genera este esfuerzo vale la pena, justo cuando las cosas empiezan a salir mal, nos preocupan los personajes, entendemos su circunstancia y nos importa su destino.

Sin entrar en detalles que arruinen la película para nadie, me atrevo a decir que salí satisfecho de la última versión de Batman. Que el superhéroe que ha decidido crear el realizador inglés es probablemente el que resultará más sólido, no sólo para lo aterrizada de la realidad en que sitúa la película sino por que empuja fuera de la historia cualquier elemento de caricatura, cualquier concesión comercial de hacer la cinta amigable para niños y adolescentes tempranos. Es un peli violenta y dura en sus imágenes, los villanos escapan rápidamente de lo sobrenatural y por lo tanto se vuelven verdaderas amenazas, Bruce Wayne es tan falible que muy pronto  dudamos de su capacidad para combatir el mal.

Si tuviera que explicar por qué no supera a la segunda entrega de la serie, podría decir que todo es circunstancial, la posibilidad de una mejor cinta estaba ahí, pero la necesidad de cerrar la historia, apresura y exagera un par de circunstancias, los obliga a dar un par de giros sorpresa que no hacen tanta lógica y liga un poco forzado algunas cosas las dos pelis anteriores. También es difícil superar no sólo la actuación de Heath Ledger como el guasón, sino también la construcción de un personaje que se ha vuelto verdaderamente icónico y que logra salir de las dos dimensiones del cómic para convertirse en una amenaza real. Con esto no quiero despreciar el trabajo que se hizo con Bane y Gatúbela, ambos casting son perfectos y la línea narrativa que sigue cada uno se logra casi a la perfección, logrando generar la posibilidad de un villano realmente posible.

Nolan deja varias puertas abiertas, aunque ha dicho que con esta entrega termina su participación con Batman, pero no me extrañaría que los grandes estudios estuvieran planeando alguna forma de continuar la saga, quizá echándola a perder  como lo hicieron con la que inició Burton. Yo creo que en un futuro no muy lejano dedicaré una sola tarde a ver las tres películas juntas, puede ser que sea un gran pretexto para convivir con mi hermano.


martes, 10 de julio de 2012

Wes Anderson


Mi sobrino Lalo va a cumplir 7 años, es un niño muy noble, despierto y cuando se juega con él, es fácil darse cuenta que es lo suficientemente listo para medir hasta donde puede abusar o hacer trampa sin que lo caches. Hace casi dos años visitó el que era entonces mi departamento en la colonia Roma del DF. Después de un rato de correr y dar vueltas, se aburrió y me preguntó si le podía poner una película. Mi colección de DVD´s es de buen tamaño, pero la selección de cine infantil es pequeña, algunos casos de nostalgia, algunos logros técnicos impresionantes y unas cuantas obras de directores importantes que han contribuido con pelis para niños. Lalo podía escoger de entre 10 o 12 pelis y para mi sorpresa eligió Fantastic Mr. Fox de Wes Anderson. Debo aclarar que todos los miembros de mi familia nuclear y anexos cercanos tienen una gran afición al cine, pero entre sus cintas favoritas hay muchos títulos cuestionables, sin entrar en detalles, por eso me sorprendió la elección tan bien calificada de mi sobrino, quien vio la peli de principio a fin, sólo perdiéndose los momentos en que salía a comentar algo muy graciosos que había sucedió en la pantalla.

En 1999 tuve la racha más larga de pelis buenas que vi en cines, desde Fight Club hasta Black Cat White Cat, pasando por Todo Sobre mi Madre y Lola Rent. También el 2009 fue un gran año para ver cine, hubo estrenos grandes de verano que valieron la pena y  pequeñas cintas independientes que resultaron sorpresas increíbles. Entre aquella cantidad de películas, me topé con Rushmore, segunda cinta de un director texano (de Houston curiosamente), que en su momento encontré buena y entretenida. Entre todo lo que estaba viendo, no le presté mucha atención. Un par de años después estrenaron The Royan Tenenbaums y entonces empecé a poner atención al director, busqué su prima cinta, Bottle Rocket, y volví a ver aquella peli que pasé desapercibida en 1999. Esos tres ejemplos fueron suficientes para crear una obsesión. El estilo visual, la composición de los cuadros y el diseño de producción convencen como para dedicar tiempo al estudio del cine de Wes Anderson; sin embargo, el gran encanto de sus películas es otro, su tono de comedia, su realidad alterna y la dulzura genuina que alcanzan sus historias son los elementos que me hacen correr al cine cada vez que se estrena una nueva peli de él.

Moonrise Kingdom sucede a finales de los años 60, pero podría pasar en cualquier otra época, una de las maravillas del cine de Anderson es que es capaz de inventar un mundo con sus propios limites dramáticos. La anécdota es simple, en una pequeña isla, un niño huérfano se enamora de una niña durante un campamento de verano para Boy Scouts, una año después ambos deciden huir para tener una aventura. El escape de los pre adolescentes, le complica la vida a los padres de ella, al líder scout del campamento y al jefe de policía local, quienes los buscan e intentan salvarlos de ellos mismos. Suena a la típica comedia de enredos, pero quienes conocen la obra del realizador texano, sabrán que hay mucho más que esperar. Por un lado, la manufactura de la cinta es impecable, la cinta tiene una textura desaturada, es decir que hace menos brillantes los colores, lo que deja la sensación de estar hecha con película vieja, como si hubiera sido filmada en el año que se desarrolla la trama; sin embargo, la fotografía y la paleta de colores elegidos por Anderson, y sus directores de arte y de fotografía hacen que la propuesta sea más que un truco para darle onda a la peli y se convierta en un motivo más para celebrar la dulce melancolía que envuelve a la cinta.

Las actuaciones son parte de un estilo que el director ha desarrollado y tienen dos características principales, la primera es la seriedad con la que se toman la comedia, es decir, lo que sucede en la pantalla es real y sus reacciones no pretenden ser graciosas, es la magia del lenguaje cinematográfico y de un guión bien construido lo que hace que el cine entero suelte una carcajada. La segunda característica es que los personajes parece incómodos en su propia piel, todos, desde los más importantes a los más secundarios, son una especie de freaks que intentan funcionar en un mundo normal y pretenden lograrlo aunque haya siempre un dejo de tristeza en cada una de sus miradas.

Las historias de Anderson encuentran siempre un final dulce y esperanzador en medio de mundos que están llenos de complicaciones y frustraciones, sabemos que ninguna de las historias se ha cerrado, que los personajes aún tendrán que volver a enfrentarse con sus ineptitudes e incomodidades, pero los encuentros casuales que se generan durante la película, generan la esperanza de que, por lo menos, de ahora en adelante no estarán tan solos. Moonrise Kingdom se estrenó en Cannes en mayo de este año por las premiaciones y las críticas parece como si hubiera pasado desapercibida, ese es quizá otro más de los encantos de la peli, cuando salimos de la sala sabemos que hemos visto buen cine, pero es tan discreto y elegante, que no hace falta aplaudirle de pie ni llenar con frases poderosas las reseñas. Todo es una complicidad del director con cada uno de nosotros.

            

viernes, 29 de junio de 2012

Ni un voto al PRI


Cuando empecé a escribir este blog no estaba seguro de que sería exclusivamente de cine, mi gusto por la música, las rarezas con las que se topa uno en Texas y una manía por enojarme con las opiniones mal fundamentadas, me darían motivos para escribir de vez en cuando sobre otras cosas. Al final decidí dedicarme a escribir sobre cine para no tener un blog que se tratara de todo o que se convirtiera en una especie de diario. Una vez aclarado esto, me permito revelar que una de las ventajas de escribir sobre cine es que uno encuentra siempre una peli que sirva de pretexto para entrarle a varios temas, algunos tan escabrosos como la política.

En marzo de 1994 yo tenía 15 años y confieso que estaba en un concierto de Scorpions cuando me enteré que habían matado a Colosio. La noticio creo que me causó el mismo shock que en general le causó a los habitantes de México. En la escuela se habló del tema durante semanas, la imagen terrible del balazo nos la repitieron miles de veces y quedó plasmada en portadas, titulares de revistas y periódicos, las teorías circulaban por todos lados y las opiniones informadas y ridículas se escuchaban todos los días.

El cine político es un género mal explotado, casi siempre se reduce a historias de buenos y malos, donde el poder y el dinero son sinónimos de corrupción y los políticos son seres inhumanos terribles, o bien héroes incorruptibles que casi siempre pierden cuando intentan luchar contra el sistema. Mi queja no es que estos conceptos estén alejados totalmente de la realidad, más bien el problema es que las dos horas de pantalla tienden a sobre simplificar las cosas y a la gente, lo cual es muy entretenido en Lord of the Rings, pero burdo cuando se intenta retratar la realidad. Por ejemplo JFK de Oliver Stones es una obra increíble en términos técnicos, la foto, la edición, las actuaciones y sobre todo los formatos en los que decide contar los diferentes niveles de la historia hacen que sea una cinta a la que regreso constantemente para revisar cuestiones de manufactura y estructura narrativa, pero, su visión de la bondad absoluta de los Kennedy o del fiscal Garrison hace que su crítica política caiga en grandes momentos de ingenuidad y que la conspiración que nos intenta vender resulte tan complicada que no estamos seguros de la culpabilidad del personaje de Tommy Lee Jones. En cambio Nixon del mismo realizador, resulta un análisis de un personaje oscuro, presenta un presidente con buenas y malas decisiones, cuyo principal problema es vivir con un resentimiento inmenso por la popularidad de los niños ricos y bonitos. Stone presenta un Richard Nixon muy humano que falla en todos sus intentos porque lo que quiere es ser querido por una población que no le expresa la misma admiración que a algunos de sus predecesores; sin embargo, el análisis político se pierde en medio de los dramas personales y al final no entendemos bien que es lo que le sucede a Nixon. En medio de estos dos casos se encuentran las anécdotas aburridas como Ides of March y los retratos biográficos poco analíticos como The Iron Lady

El caso del cine mexicano es aún más burdo, la censura, el financiamiento gubernamental y la falta absoluta de análisis crítico han hecho del cine político nacional un montón de tragicomedias, lagunas muy divertidas y otras dignas del mejor capítulo de una telenovela. Los esfuerzos de Luis Estrada pasan por la simpática Ley de Herodes, en donde logra hacer una caricatura irreverente del sistema político mexicano, la cual sigo creyendo que es muy entretenida, pero bastante vacía en su crítica. Su segundo intento, Un Mundo Feliz, es quizá el mejor ejemplo de lo que sucede con el cine político mexicano, ya que es una visión burda de la tecnocracia y lo hace de forma tan absurda que al final de la peli, el mensaje se pierde, quizá algunos izquierdistas con sentido del humor salgan encantados del cine, pero no le dice nada a la población, incluso cuando el mensaje final sugiere que el camino neo-liberal va a llevar a los pobres a terminar con la clase media de la forma más violenta posible. La tercera entrega, El Infierno, pierde todo su propósito entre el albur y el ridículo, sus ganas de retratar el círculo de violencia en el que está inmerso México, resulta irrelevante cuando empieza a dejar todo rastro de seriedad y se queda en la crítica fácil desde la esquina de la izquierda. A pesar de toda esta crítica, los esfuerzos de Estrada son mejores que el resto de cine político en México, desde los que tratan el tema de forma perfecta, hasta los que sólo hacen referencias pequeñas a un fragmento de la historia.

Colosio, el Asesinato, parecía un intento oportunista en tiempos electorales de estrenar una peli que levantara algún tipo de polémica. La verdad me senté en el cine sólo con el morbo de que contaran un chisme. Al principio eso parecía, los diálogos sonaban un poco trillados, la ausencia de realidad en algunas formas o protocolos de los altos burócratas mexicanos y la presencia de Kate del Castillo apuntaban a otra de esas farsas mal documentadas sobre la política mexicana, pero una vez que se establecen los personajes la cinta va tomando forma, la dirección de Bolado es impecable, su estilo visual se centra en la historia de forma precisa y sin grandes trucos, se limita a encuadrar la película para que se cuente a través del diálogo y las imágenes. De un momento a otro aquellos detalles burdos que definen el principio de la cinta, se convierten en una reconstrucción detallada de hechos y en preguntas que al día de hoy siguen sin contestarse.

Antes de hacer el editorial sobre el contenido de la película, quiero remarcar la calidad de la manufactura, desde un guión bien escrito, hasta una post producción bien cuidada y precisa. Más allá de opiniones políticas, la cinta se convierte en un thriller político de muy buen nivel que nos deja perturbados. Quizá la historia relacionada con Kate del Castillo llega a consecuencias demasiado trágicas en un momento en que no era necesario y sus ganas de construir un candidato del PRI demasiado bueno, que de verdad tenía intenciones de romper con el pasado y fundar una nueva república, resulta un poco ingenuo y lejos de la realidad, pero supongo que a falta de mejor información había que reducir ese tema para efectos dramáticos.

Yo, como muchos mexicanos, creemos que Salinas mató a Colosio, que Córdoba Montoya lo ayudó a ocultar todas las pruebas y que el sistema le dio suficientes largas al asunto para que ya no importaran los elementos ilógicos de la investigación, los múltiples Aburtos y la teoría del asesino solitario. Pero más allá de eso, la cinta me recuerda un México más oscuro, con periodistas muertos, control de medios de comunicación y pactos en lo oscurito para manejar el país. Me recuerda que en el año 2000 sentíamos que nos habíamos deshecho de toda esta mierda. Me recuerda mucho a cosas que estamos viviendo en este momento, y me hace pensar en el regreso absoluto de esta política oscura y controladora. Entiendo que México cambió, que la libertad de prensa ha mejorado, que el acceso a internet abre fuentes de información que no permitirán compra de voluntades, pero me pregunto si los priístas lo saben y como parece que no están conscientes, me pregunto que tan lejos están dispuestos a llegar para recuperar el México que a ellos les gusta, el que justifica todas las acciones para conservar el poder. No es campaña, sólo cosas que pienso después de ver una película.

Les dejo el trailer

http://www.youtube.com/watch?v=RmAE0CMnPBU



viernes, 18 de mayo de 2012

Se venden hamburguesas


Cuando tenía  11 años fui con mi hermana Martha y mi mamá a ver a Billy Joel, yo no era tan fan, pero parte de la lucha por el reconocimiento de mis derechos me obligó a insistir en los mismos privilegios que tenía la primogénita de mis padres. La vivencia fue espectacular, quedé encantado con la experiencia de la música en vivo y comencé una visita tras otra a los espacios donde había conciertos, desde los más formales hasta los más improvisados. Durante un rato estuve definiendo la música que me gustaba y asistí a  una lista de eventos muy diversos, la cual se fue reduciendo poco a poco conforme limitaba mis intereses.

Una vez que mi gusto se había definido hacia el rock y sus derivados, en alguna ocasión fui a ver a Aerosmith, no puedo decir que no disfruté el concierto, la verdad es que conocía muchas canciones y la banda daba un buen show en vivo. Con los años el conjunto musical fue saliendo de mis gusto principales, conforme fui creciendo encontré su fórmula musical demasiado repetitiva, a su cantante un poco irritante y a su guitarrista mucho menos prodigioso de lo que vendía su actitud. Con los años Aerosmith se fue volviendo cada vez más una banda irrelevante que hacía power ballads cursis para películas malas. Cada vez que escuchaba una canción nueva pensaba que ellos eran un gran ejemplo de cómo siempre se puede caer más bajo, incluso cuando nunca has estado tan arriba, incluso cuando te has estrellado en el suelo. Hace un año, el vocalista de la agrupación se sumó al jurado de American Idol al lado de Jennifer López. Las veces que pasaban anuncios del programa y mostraban a Steven Tyler en el reality show, me convencía que eso era lo más bajo que podía tocar un rock star en sus ganas de mantenerse en el ojo del público. Hoy en día, una vez más, Steven Tyler me ha mostrado lo equivocado que estaba, un comercial de burguer king, muestra a este individuo en diferentes tomas haciendo el ridículo para promocionar la venta de hamburguesas, cada ves que pasan el anuncio, me pregunto si no debería haber una ley  que proteja a esta gente de si misma y los obligue a retirarse con un poco de dignidad, aún cuando nunca hayan tenido mucha.

Hace unos meses publiqué en este blog dos entradas sobre directores veteranos, sus pelis nuevas y mi opinión sobre si el realizador ha ganado o perdido con el tiempo. En aquella ocasión casi todos los directores salieron más o menos bien parados, algunos habían perdido lo que una vez los hizo visionarios o innovadores, pero había gran parte de su oficio que se mantenía con un estándar de calidad bastante respetable, a ninguno de ellos los mandaría  a la casa de retiro con Steven Tyler.

Nunca vi la serie de televisión Dark Shadows, de hecho la primera ves que supe que existía fue cuando vi el trailer de la película del mismo nombre y después leyendo me enteré que estaba era un telenovela gringa de culto que incluía vampiros, brujas y otros seres sobrenaturales en un pequeño pueblo gringo. La película no sólo  es otro mal refrito de éxitos televisivos del pasado, además es dirigida por Tim Burton y protagonizada por Johnny Depp, pareja que desde hace un tiempo tienen la necesidad de tomarse un descanso y salir con otras personas.

Cuando vi Beetlejuice, me pareció una de las cosas más simpáticas y diferentes con las que me había topado en mi corta vida, es una de las pocas peli de mi niñez que vuelvo a ver y sigo encontrando divertida, original y muy bien hecha, de ahí vinieron Batman y Edward Scissorhands, creo que éstas hicieron a Burton el primer director que identifiqué con claridad en mi vida. Siendo un adolescente enojado, poco apto para los deportes y complejo de feo feísimo, sus pelis de personajes tímidos, diferentes y alienados, eran uno de mis escapes favoritos. Sus cuentos de hadas torcidas donde el muchacho raro no sólo enamoraba a la chica, sino también daba una importante lección a su comunidad eran un alivio grande en mi vida.

Ya un poco más grande, con menos complejos adolescentes y con pretensiones cinematográficas, debo decir que Nightmare Before Christmas y Ed Wood, me parecieron (y me siguen pareciendo) obras originales de una mente creativa, con un estilo único. Tim Burton fue durante casi toda la década de los 90, uno de mis directores favorito. Después empezó la debacle, la cual tardé en reconocer por pequeños chispazos de originalidad en ciertos momentos de ciertas películas. Lo que le sucedió a Burton fue que el éxito, poco a poco ganó la batalla con los estudios de cine y les demostró que su visión de las cosas no sólo era la que a él le interesaba contar, sino también que era capaz de atraer grandes audiencias. Poco a poco el cine de Burton fue encontrando una zona de confort que lo llevó a repetirse y a dejar de buscar la forma salirse de las fórmulas comunes; sin embargo, aún había cierta originalidad en la técnica y las imágenes. Algunos momentos brillantes en Sleeppy Hollow y Big Fish, pero la comodidad de dirigir con dinero y sin retos se notaba cada vez más en Planet of the Apes y Charlie and the Chocolate Factory. De la misma forma las actuaciones de Depp se volvieron más acartonadas, como si su director le demandara cada menos en cada película, demasiada comodidad diría yo.  En el 2010 sucedió lo que hace 20 años hubiera sonado imposible, Burton destruyó de la forma más terrible el clásico de Lewis Carroll. Alice In Wonderland es uno de los abusos cinematográficos más grandes que se han hecho contra la literatura. No sólo decidieron convertir la historia en una secuela de la novela, sino convirtieron el mundo fantástico del autor inglés en una metáfora revolucionaria con tintes del señor de los anillos, decorados digitales espantosos y actuaciones exageradas fuera de tono, la cinta es un producto de la mercadotecnia  de los estudios Disney y de la arrogancia de un director que se siente la máxima autoridad en el terreno de la imaginación.

Dark Shadows es la misma película que lleva haciendo Burton desde hace 20 años, un intento gastado por sobre explotar la fama de quien creó un mitos sobre su talento y ahora reposa sin ningún esfuerzo haciendo películas mediocres. El guión es flojo. Como casi todos los refritos televisivos del cine, se asume que uno es familiar con el pretexto de la historia  y la construcción de los personajes se limita a una sola característica que lo definirá toda la película, la adolescente es insoportable, la matrona es dark y la doctora alcohólica. Depp vuelve a jugar su carta de rarito que lo hizo brillar al principio de su carrera y hoy en día sólo lo encasilla en un mismo personajes que a veces actúa como borracho y otras como desubicado, los efectos digitales se parecen a  todo lo que hemos visto en los últimos 10 años, sólo que como el pretexto de la historia es de caricatura todo tiene un toque exagerado para que parezca extraño, la historia introduce montones de caminos que nunca explora, como si fuera una capítulo de una serie que retomarán la semana siguiente.

Así como Steven Tyler vende hamburguesas para Burguer King, Burton usa su peli para vender McDonalds, es decir, el cine Burton se ha convertido en la peor caricatura de si mismo, quizá debería de considerar mudarse con el vocalista de Aerosmith y fundar una casa de retiro que los obligue a conservar la poca dignidad que todavía les queda.




http://www.youtube.com/watch?v=wpWvkFlyl4M

http://www.youtube.com/watch?v=88ic0-l9H_Q

viernes, 4 de mayo de 2012

This is not a blog


Mi primer trabajo formalmente inscrito ante hacienda fue en Tv azteca, mi jefe era un tipo detestable que respondía al nombre de Alfonso Teja. Este personaje venía emigrando de televisa, tenía ínfulas de periodista importante, opinión sobre todos los temas en este planeta, citas constantes de su amigo Ricardo González Gutiérrez “Cepillín” y arranques de histeria, que según mi nada calificada opinión psicológica eran gritos desesperados por frustración y amargura. Una de las cosas más irritantes sobre este individuo era su pasión por los Beatles y la contracultura, hablaba constantemente de los años 60, del sistema opresor y de como era él hombre del siglo 25 con sus visiones libres de posesiones materiales y emocionales, citando de forma errónea a Engels y criticando lo fresa que era Luis de Llano. Puedo decir que pasé esa primera etapa laboral, escuchando tonterías y enojándome al hacerlo.

Yo entré a la adolescencia con rabia, escuchando metal, pelo largo, playeras negras rotas y odio constante sin explicación. Poco a poco todo eso que sentía me fue llevando a diferentes cosas, entre las que descubrí la literatura de Bokowski, los discos solista de Roger Waters y los cómics de Crumb, sin saberlo me fui haciendo fan de todo lo que en algún momento definió la contracultura.  Y así hubo un momento en mi vida que encontré relevante el pacifismo de John Lennon, la experimentación de estados de conciencia de Hunter S. Tompson y todo aquello que en su momento era una forma de expresión contra el sistema, que por cierto era un monstruo terrible, controlado por los directivos de corporaciones, presidentes y militares alrededor del mundo.

Con los años fui entendiendo dos cosas, la primera es que el movimiento de contracultura no tiene ya ninguna relevancia porque lo absorbió el mercado. De alguna forma todos aquellos conservadores que estaban contra el cambio en el mundo se dieron cuenta que podían hacer dinero explotando todas esas cosas que parecían escandalosas y revolucionarias, y que si les encontraban el empaque adecuado, dejaban de ser peligrosas y aunque se mantuvieran detestables, por lo menos generaban una ganancia. La segunda cosa que entendí es que el sistema no funciona de forma diabólica, es decir, todos aquellos que por dinero, poder o armas controlan el mundo, no lo hacen desde una trinchera organizada, ni perfectamente planeada, no nos quieren vender sus productos para mantenernos engañados, ciegos y esclavizados, lo hacen para hacerse más ricos, y el hecho de no les importemos nada, no quiere decir que están secretamente conspirando para ser dueños totales de nuestras vidas.

En las últimas dos semanas vi dos películas que por el título podrían confundirse, pero por cualquier otra característica no podrían ser más diferentes. This is not a Movie del director mexicano, Olallo Rubio es uno de esos collages de influencias mal revuelto que le hacen a uno preguntarse  sobre la seriedad del proyecto. La premisa contempla a Edward Furlong (aquél niño mal de Terminator 2) encerrado en un hotel en Las Vegas a 48 horas de que se termine el mundo con su ego y su súper ego, uno de ellos un vaquero decadente que podría ser una versión actual de Axl Rose y el otro un personaje medio hippie salido de la peor época del programa La Caravana. La cinta pretende ser una crítica  a una sociedad decadente que es controlada totalmente por The Man, quien suma todos los horrores y manipulaciones del sistema, de ahí la cinta desvaría entre comerciales y cortos de películas falsas llenos de referencias a la contracultura y teorías de la conspiración e intenta decirnos algo sobre la ausencia de control total en nuestras vidas y el maléfico mundo del consumismo. Además de los problemas obvios de la premisa, la cinta padece de anacronismo en todos los sentidos. La lucha que quiere dar Olallo Rubio está perdida, Burroughs, el metal y las drogas han sido absorbidos por el sistema que critica y son parte de la cultura general de hoy en día, es decir está predicando revolución sesentera con armas noventeras (la música es de Slash) a un público anónimo que necesitaría mucho más que cultura pop para lograr que reflexionara sobre este mundo apocalíptico del que somos esclavos. Desafortunadamente este es el tipo de peli que está realizada con gente talentosa desde el punto de vista técnico, pero que como creen que están haciendo algo diferente, todas las críticas pueden ser eliminadas bajo el argumento de que no tenemos los ojos suficientemente abiertos para darnos cuenta de la realidad. Al final no entendí si el título es una referencia a la naturaleza experimental de la peli, o si pretende ser una advertencia sobre todas las verdades que contagia la cinta, quizá la distribuidora quiere advertirnos antes de entrar a la sala que ni siquiera ellos saben que hacer con esta cosa.

This is Not a Film del director iraní Jafar Panah, es un intento de rebeldía contra la censura en Irán. El director se encuentra encerrado en su departamento, esperando el resultado de una apelación legal, que al parecer lo mandará unos 6 años a prisión y le prohibirá realizar películas por 20 años. La razón de su posible encarcelamiento es escribir un guión que rechazó el Estado y continuar pre producción mientras realizaba los cambios para volver a intentar pasar la censura. Mientras espera el veredicto, ha decidido grabarse en casa, primero como un experimento con la intención de pasar el día con menos angustia y simplemente dejar testimonio de la injusticia que se comete en su contra. Así nos enteramos que su cinta se trataba de una joven iraní que ha sido aceptada en la universidad para estudiar arte pero su familia conservadora no lo permite y el día que ella debe ir a registrarse la encierran en casa para que ni siquiera intente  seguir con sus planes.

Después de un rato de conocer a Jafar, saber que lleva varios años haciendo cine en su país, que tiene una esposa y un hijo, al director se le ocurre una forma de protestar, llama a un amigo y lo convence que lo grabe contándonos la película que no lo dejan realizar y así mostrar al público lo ridículo de la ley. Con cinta adhesiva en mano delimita su locación en un tapete y empieza a describirnos la toma inicial donde la joven mira el mundo por la ventana de su cuarto, mira  a un muchacho, habla por teléfono. En medio de la descripción de tomas, vemos que el ejercicio revolucionario del realizador se derrumba de la forma más triste, simplemente se da cuenta que no vale la pena contar una película, que por más que se intente describir con precisión el encuadre, la luz y las intenciones, es justo en el caso del cine cuando la imagen vale más que mil palabras.

La cinta es una reflexión visual sobre lo que hace un director y la necesidad creativa de expresarse, el acto de protesta tiene poco sentido para el autor porque lo que quiere es transmitir ideas y sentimientos, explicarnos la magia que sucede cuando uno está en el set, donde suceden cosas no previstas, los actores aportan y la cámara encuentra en la locación la forma de contar una historia de forma única, justo en un medio cuya riqueza de lenguaje está en la mirada de un realizador que va encontrando poco a poco lo quiere decirnos y sugerir lo que él siente sobre la historia que vemos. La cinta inicia con formato de documental y se convierte en un manifiesto sobre un hombre al que le han quitado la voz, una voz a la que no le interesa derribar sistemas ni luchar contra poderes tiránicos, simplemente busca encontrar un lugar en el mundo a través del lenguaje de las imágenes. En este caso, el título es una referencia a la opinión de su autor sobre un cine que cuenta historias, una historia que en este caso, el director no logra encontrar.

No es mi intención hacer una comparación entre dos películas que son absolutamente diferentes en estilos, temas y circunstancias de producción; sin embargo, no puedo dejar de pensar en las intenciones de cada director y cómo ambos están intentando dar una batalla que creen importante, sólo que el iraní fracasa intentando derribar a pedradas un muro sólido de piedra y el mexicano fracasa apuñalando con un chuchillo de plástico a un monstruo que no existe.